Álvaro Laiz – El Cazador

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19 de Julio de 2015 - 1 de Noviembre de 2015
DEL 19 DE JULIO AL 1 DE NOVIEMBRE DEL 2015 DE 12 A 14 Y DE 16 A 19 H.


Álvaro Laiz – El Cazador

19 de Julio de 2015 - 1 de Noviembre de 2015

El pueblo Udegei ha habitado la Jungla Boreal desde hace cientos de años. Debido a su estrecho contacto con la Naturaleza, sus creencias están plagadas de referencias a fuerzas sobrenaturales que han de ser respetadas. De todas ellas, la que más respeto y temor infunde es el tigre siberiano y su reverso tenebroso: el amba.
Esta creencia animista constituye el punto de partida para explorar, experimentar y documentar el impacto de la Naturaleza en la cultura Udegei a través de uno de los últimos reductos del chamanismo: la cultura del cazador.

“El cazador” www.fareasthunter.com, un proyecto en curso del fotógrafo documental Álvaro Laiz con la colaboración de José Bautista, diseñador de sonido y editor multimedia, impulsado y coproducido desde el programa de normalización del trabajo de artistas e investigadores de la FCAYC, en el que buscan restar excepcionalidad y contingencia a la práctica profesional que se da en distintos escenarios de investigación, realiza un primer tránsito desde el trabajo de campo a las salas de FCAYC.

Más información:
Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre del 2014 Álvaro Laiz realizó un primer viaje al límite sudoriental ruso junto al mar del Japón, concretamente al Primorje, una región montañosa de grandes bosques, condicionada por la presencia del río Amur, en la que conviven las escasas comunidades indígenas con los restos de poblaciones mineras y madereras rusas supervivientes a la decadencia y desintegración que supuso la perestroika en la economía de esta zona. Esta primera incursión que comienza en Vladivostok y finaliza en Terney, le lleva recorrer poblaciones como Javarovsk, Sobolonye, Krasni Yar o Luchegorsk y a introducirse en un particular día a día marcado por las difíciles relaciones entre la taiga y sus habitantes udegei, rusos y chinos.

El viaje está marcado por las lecturas de Dersú Uzalá (1923), un libro autobiográfico en el que Vladimir Arséniev narra sus trabajos de investigación en los que exploró y cartografió una gran parte del Primorje y su propia experiencia en la taiga a principios del siglo XX; y de El tigre de John Vaillant que gira en torno a la muerte de un cazador por el ataque de un tigre, hecho real ocurrido en 1997 en este mismo contexto, consecuencia de los cambios radicales en las relaciones entre el hombre y la jungla boreal, 75 años después de los relatos de Arseniev;  además de toda la información proporcionada por noticias más recientes localizadas en la prensa sobre la relación de los cazadores udegei y el Tigre del Amur, que han llevado a ambos a los límites de la extinción.

La subsistencia frente al equilibrio de los ecosistemas es uno de los ejes principales del trabajo de Álvaro Laiz y está presente, con mayor o menor dosis de protagonismo, en algunas de sus series anteriores como (Reina Chamán o Transmongolian). Alrededor de este eje, “El cazador” recoge un conjunto de documentos, objetos, fotografías, vídeos y sonidos que buscan crear un retrato colectivo en el que se encuentran representadas los rastros de personas, fauna, ecosistema y modos de trascender en la relación con la naturaleza de los udegei (término que significa “la gente” en los dialectos locales).

“El Cazador” se expresa en forma de viajes, trabajo de campo y un diario en línea (www.fareasthunter.com) en una primera fase. Posteriormente y ante la riqueza de temáticas y relaciones detectada sobre el terreno, Álvaro Laiz aborda, de nuevo con la colaboración de FCAYC, un segundo viaje en febrero de 2015 entre Jabarovks y Krasni Yar, llegando muy cerca de la frontera con China, para profundizar en la relación personal establecida con un grupo de cazadores udegei.

La presencia de cultos animistas basados en la observación y el diálogo con la naturaleza condensa, en sí misma, un modo de habitar y relacionarse con el mundo. “Según su idea, no sólo las personas, fieras, aves, peces e insectos poseen alma y sombra (jania). Las plantas, las piedras y, en general, todos los objetos inanimados también las tienen.” apunta Arseniev en su libro sobre las creencias de Dersú. Esta visión animista continúa incrustada en el imaginario de los pobladores indígenas hasta hoy pero, como queda patente en el relato de Vaillant, “la ruptura espiritual y social vino acompañada de cambios espectaculares en al medio ambiente. Un relato nanai recopilado hacia 1015 empieza así: ”Erase una vez, antes de que los rusos quemasen los bosques…” la llegada de nuevos habitantes hizo que todo cambiara.

La despoblación, la desestructuración del tejido social y la deforestación fruto de la acción humana colocan a los escasos habitantes de la taiga en la actualidad en el epicentro mismo del cuento udegei con el que se abre esta exposición. La multiplicidad de soportes y lenguajes (documentación, fotoperiodismo, videoarte, fotografía, web, exposición,…) trata de ofrecer a todos los interesados en el proyecto un conjunto de herramientas diverso, organizado y al servicio de la complejidad del relato, en ningún caso unidireccional.

Sobre el paisaje sonoro de José Bautista:

“El diseño sonoro que me planteé para la instalación de “El Cazador” responde a un protocolo de producción que me permitiera captar la diversidad sonora del paisaje sin hacer distinción entre paisaje natural y humano. Dicho protocolo se basaba en la idea de recoger la esencia de lo que escuchaba y tuviera una relación futura con el proyecto que Álvaro y yo estábamos desarrollando, por eso me dediqué a registrar momentos sonoros en pos de una edición futura que narraría lo acontecido en forma de sonidos. De hecho podríamos decir que hago fotografías sonoras para después preparar una edición, en este sentido los planos generales del viento recorriendo las copas de los innumerables árboles que habitan esa lejana región del este de Rusia son como un arrullo sosegado y misterioso que se torna amenazador cuando menos te lo esperas… Tal vez como el tigre en su transformación al Amba. Los planos detalle de las pisadas descalzas de los udegei en el suelo de madera de sus casas por la noche suenan acogedores, cercanos, como un refugio adicional a las paredes y techo que nos protegían del frío. Utilicé microfonía de alta sensibilidad para recoger el sonido del bosque a nivel de suelo y puedes llegar a apreciar después de una larga escucha como crece y se desarrolla la vida vegetal y animal en el mismo. Era un sonido que parecía una lluvia fina provocada por la caída de las hojas, el repiqueteo del rocío cayendo sobre las ramas y el rumor de los millones de habitantes vivos del bosque.”

Comisaria: Rosa Yagüez (FCAYC)

 

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