Todas las personas
Con pan duro traído de casa, los participantes preparan juntos migas con chocolate. La merienda se convierte en un momento de encuentro, donde compartir y conversar importa más que producir.
La actividad invita a compartir una merienda colectiva a partir de algo sencillo: un trozo de pan duro que cada persona trae desde su casa. Ese pan, resto de lo cotidiano, se rompe con las manos y se mezcla en una misma cazuela para preparar migas con chocolate. En ese gesto de desmenuzar y mezclar, los panes dejan de tener dueño y se convierten en algo común. La preparación se vuelve un momento de encuentro, donde acercarse, participar y conversar es tan importante como el propio alimento.
La merienda deja de ser algo relegado y se afirma como un espacio valioso de compañía y participación colectiva. Así, un resto olvidado se convierte en una experiencia compartida que celebra el tiempo, la memoria y el vínculo entre las personas.
Todas las personas
Participan
Laura Monje TejadaEntrada gratuita
