El huerto es el terreno asignado como lugar de crecimiento para plantas destinadas a diferentes fines. En él fomentar la biodiversidad y las relaciones entre especies, propias de un ecosistema natural, genera un frente de lucha común contra desequilibrios y situaciones estresantes que surgen eventualmente en cualquier ecosistema.
Existe una serie de relaciones bajo el suelo que pasan inadvertidas y de las que, bacterias y hongos son en gran medida responsables. Los hongos pueden vincularse estrechamente a plantas en una relación de gran provecho directo para ambos a través de las micorrízas, pero también hay relaciones más indirectas entre estos organismos. Los hongos saprotróficos que se dedican a pudrir (del griego sapros) para nutrirse (griego trophe) son los llamados descomponedores primarios, haciendo que materia dañada, moribunda o ya muerta se transforme en sustancias más simples y útiles para el resto del ecosistema. Estas sustancias que en algún momento formaron parte de un ser son reciclables, serán clave en los primeros momentos de un nuevo ser, le ayudará en su crecimiento o le permitirá desarrollar su fruto.
Podemos promover este reciclaje utilizando hongos saprotróficos en nuestro huerto, ayudando a la descomposición de materia orgánica y reincorporación de nutrientes al suelo. Para ello tomaremos restos de la producción agrícola local y/o excrementos de animales para abonar nuestro huerto mediante zanjas bioactivas, ya que los hongos que incluiremos en ellas habitarán durante años el suelo este suelo y producirán setas comestibles de forma esporádica.
With the support of the Ministry of Culture and Sport in collaboration with the Junta de Castilla y León. Integrated in the recovery plan and Next Generation funds of the European Union.

